viernes, 6 de mayo de 2011

MANIFIESTO DE PERTENENCIA I


Se ha dado cuenta usted que hay olores, colores, sonidos, canciones e incluso voces que nos recuerdan partes o períodos importantes de nuestra vida. Hoy amanecí empecinado en hacer el catastro de ”mis momentos” y llevo cerca de ocho horas en eso. Sólo recordando como si el recordar fuese un ejercicio autocomplaciente y hedonista que nos permite mandar al carajo todo lo demás!

Hurgando en lo más profundo de la memoria, personal y a veces también colectiva (para no ser tan pretensioso) he llegado a la conclusión- y perdonen lo categórico- que la gente, por lo general, evade sus raíces y simplemente intenta olvidar de dónde viene. Deja relegadas al cajón penca del clóset muchas cosas que, en determinado momento, entregaron breves o prolongados momentos de felicidad.

Hoy, haciendo el ejercicio me di cuenta que pertenezco a varios lugares, momentos y situaciones y envalentonado por un plato de canellonis con bolognesa (que me recuerdan el almuerzo viendo Exito con el Pollo Fuentes antes de ir al colegio) me aventuro a hacer un pequeño manifiesto de pertenencia con los principales recuerdos de hoy:

1-Pertenezco al olor a pavimento quemado de la calle Capitán Hermedenger cuando choqué con el sport-wagon de una camioneta Luv, mientras iba en mi bici más rápido que el viento. Siento el olor del verano de aquella tarde de diciembre en que volé fruto del golpe y caí veinte metros más allá y me esguince la mano derecha y me fracturé la izquierda.

2-Pertenezco al olor a leche con plátano que hacía mi mamá luego de una tarde veraniega, para agasajar a mis invitados pinganillas.

3 Pertenezco a los cigarros de nerviosismo de mi papá en la libertadores del 93’ con Católica vice campeón. Yo, como no fumaba, menguaba la ansiedad comiéndome las uñas.

4- Pertenezco a la sensación de las ciruelas en la planta de los pies dentro de una bañera de guagua en el patio de la casa de mi vecino “el chico”, cuando pretendíamos hacer vino casero.

5- Pertenezco y “me debo” a Optimus Prime por ser juguete más pulentamente pulento de todos y al genio que se le ocurrió inventar los playmobil con pelo intercambiable. El loco sabía de ahorro y cachaba como operaba la mente infantil. ¡¡Un genio!!

6- Al insurrecto movimiento de cuello en la micro a las 7 de la mañana cuando las vértebras aún no se sueltan y eres tan pajero y adolescente que te da lata reclamar y sólo te acomodas mejor para no desnucarte.

7-Al olor a pan con atún de mi amigo Montes en el segundo recreo del colegio. Un clásico...

8- Pertenezco a las estrellas de la precordillera de Chillán en verano. Al olor a bosque, a humedad de cascada, a tortilla de rescoldo con mantequilla y a vino barato.

9-Pertenezco al antiguo olor a metro, porque, aunque usted no lo crea, en algún momento de la historia, el metro tuvo su propio olor.

10- Pertenezco al color azul metálico de mi batería. A un redoble constante sobre cualquier superficie idónea para ser percutida y al posterior “por qué no te golpeai un coco” del familiar, amigo, compañero de curso y/o desconocido más cercano.

11- Al zigzaguear de mi pie cuando estoy sentado como si tuviese el “síndrome de la pantorrilla ajena”.

12- Al olor, color, textura y sabor de una planta extraña llamada xxx (no diré el nombre para no matar el secreto milenario) que mi familia usa para hacer los rellenitos árabes.

13-Pertenezco a la lógica de que los amigos se pegan combos en el brazo en señal de cariño y no es bullyng. Los moretones pasan, pero los amigos quedan…

Eso nomas por hoy...

Felicidad global

Esos locos gringos justicieros...

Hay que puro sonreir

Cuesta tan re poco reir....
Haga la prueba

jueves, 29 de abril de 2010

Suisse rue style

Darjeeling Limited Soundtrack ,,Bombay Talkie``

Le saluda mi pensamiento señor Artaud

Los enfermos y los médicos

La enfermedad es un estado,
la salud no es sino otro,
más desagraciado,
quiero decir más cobarde y más mezquino.
No hay enfermo que no se haya agigantado, no hay sano que un buen día
no haya caído en la traición, por no haber querido estar enfermo,
como algunos médicos que soporté.

He estado enfermo toda mi vida y no pido más que continuar estándolo,
pues los estados de privación de la vida me han dado siempre mejores indicios
sobre la plétora de mi poder que las creencias pequeño burguesas de que:
BASTA LA SALUD

Pues mi ser es bello pero espantoso. Y sólo es bello porque es espantoso.
Espantoso, espanto, formado de espantoso.

Curar una enfermedad es criminal
Significa aplastar la cabeza de un pillete mucho menos codicioso que la vida
Lo feo con-suena . Lo bello se pudre.

Pero, enfermo, no significa estar dopado con opio, cocaína o morfina.
Y es necesario amar el espanto de las fiebres.
la ictericia y su perfidia
mucho más que toda euforia.

Entonces la fiebre, la fiebre ardiente de mi cabeza,
-pues estoy en estado de fiebre ardiente desde hace cincuenta años que tengo de vida-
me dará
mi opio,
-este ser-
éste
cabeza ardiente que llegaré a ser, opio de la cabeza a los pies.
Pues,
la cocaína es un hueso,
la heroína, un superhombre de hueso.

Ca itrá la sará cafena
Ca itrá la sará cafá

y el opio es esta cueva
esta momificación de sangre cava ,
este residuo de esperma de cueva,
esta excrementación de viejo pillete,
esta desintegración de un viejo agujero,
esta excrementación de un pillete,
minúsculo pillete de ano sepultado,
cuyo nombre es:
mierda, pipí,
Con-ciencia de las enfermedades.
Y, opio de padre a higa,
higa, que a su vez, va de padre a hijo,-
es necesario que su polvillo vuelva a ti
cuando tu sufrir sin lecho sea suficiente.

Por eso considero
que es a mí, enfermo perenne,
a quien corresponde curar a todos los médicos,
-que han nacido médicos por insuficiencia de enfermedad-
y no a médicos ignorantes de mis estados espantosos de enfermo,
imponerme su insulinoterapia,
salvación de un mundo postrado.

Publicado en "Les Quatre Vents",

miércoles, 28 de abril de 2010

Miradas Oblicuas

Si miro perpendicularmente a travès de mi vieja ventana y centro mi mirada en la estructura de lata sobre el edificio del frente puedo ver tele con el reflejo de la pantalla gigante de la torre entel.....

lunes, 22 de febrero de 2010

¿Lento o Rockandroll?


En el año 1999 mochileando en la cabina de un camión tolva marca Volvo de color rojo conducido por un barbón cuyo nombre no recuerdo, pero cuyo peo nocturno si, escuché la siguiente historia: Cuenta la leyenda popular camionera las hazañas de una mujer conocida popularmente como “la peluquera” que se subía entre San Fernando y Curicó a ofrecerle algunos servicios a los choferes más estresados.
El apodo se lo ganó porque, al parecer, “la peluquera” era una profesional muy meticulosa en su faena. La dinámica consistía en que la chica se subía a la cabina y ofrecía dos servicios de primer nivel con diferentes valores: 5 lucas por el “corte” lento y 20 por el “corte” rockandroll. La rutina consistía en que la dama le ponía un pañito blanco con un pequeño orificio, por donde pasaba la verga (si, como en las peluquerías) y hacía un pequeño lavado en base a agua y jabón. Luego del lavado se procedía al "corte" y aquí es donde las dos modalidades que la profesional ofrecía ganaban y adherentes en la ruta. Lento para los conservadores y rock and roll para los conductores más osados. Lamentablemente para aquellos que con esta historia pensaron ir a hacerse un cambio de look móvil, “la peluquera” ya no ejerce y si está pensando lo mismo que yo, pues sí, debería dejar de usar tanto el vehículo de sus papis y moverse más a dedo.

Mi primera convulsión


Hace un par de semanas tuve mi primera convulsión y lo más triste es que no me acuerdo de nada lo cual en términos prácticos, es como perder la virginidad muerto de curado o como fumarse el primer cigarro al revés. Y es que convulsionar tiene sus cosas buenas y malas. Según mi doctor de cabecera mis músculos hicieron tal desgaste energético que sólo se podría comparar a subir el Everest dos veces en ayunas y luego de haberse fumado dos cartones al hilo de Camell corriente. Yo personalmente, me reservo mi derecho a la duda ante tan drástica aseveración y prefiero decir que mis pobres músculos al menos hicieron más ejercicio que en todos estos 29 años de vida profundamente sedentaria.

Ahora bien, ante tal desgaste lo óptimo hubiese sido haber despertado con un cuerpo muy tonificado y con nalgas de aceros sin tener que recurrir al video de ejercicios de la Cindy Cradwford , pero no, amanecí igualito que antes. Aún así la experiencia resultó altamente positiva ya que me permitió descubrir mi hiperlaxitud incipiente llevando a mi cuerpo a contorneos altamente eróticos.

Para ser justo, convulsionar tiene también su lado perverso y malvado ya que te provoca un dolor abdominal sólo comparable a ganarte una beca vitalicia en pelotón bajo las órdenes del soldado O,Ryan y los efectos colaterales desde el punto de vista médico que conlleva porque eres objeto de estudio como un ratón de laboratorio durante varios días en un centro hospitalario para poder dilucidar las razones de fondo que provocaron la exaltación, porque en honor a la verdad la gente no anda por ahí convulsionando porque sí.

Siendo honesto habría preferido haber convulsionado por haber consumido alguna droga dura o por haber sufrido una sobredosis de burundanga, pero el caso no fue tal y el diagnóstico médico fue más bien escueto atribuyéndoselo a un trastorno del sueño perdiendo inmediatamente los rasgos rockandrolleros de los cuales siempre quise alardear.

En definitiva, mi vida se podría dividir en dos etapas A.C (Antes de la Convulsión ) y D.C (después de la convulsión), siendo A.C un período de excesos, pocas horas de sueño pero altos grados de felicidad y D.C un período de intromisión, reflexión, abstinencia etílica y otros menesteres impropios para esta edad de desenfreno. De todos modos, aún tenemos patria y para el próximo verano estoy pensando en poner un negocito de sacudidas de toalla en algún balneario top del litoral central o una emergente carrera como imitador póstumo de Sandro. Esto, para el asombro de todos mis parientes paisanos que siempre dijeron que no tenía la veta empresarial-árabe incorporada en mi naturaleza y era más bien de la escuela del pensamiento intangible. Cuando uno menos lo piensa se despierta el vendedor de telas que todo amante de los rellenitos llevamos dentro…

jueves, 14 de mayo de 2009


Wendy I'm Home!